En el siglo VI aparecieron los primeros libros impresos hechos con planchas de madera en Europa, que fueron traídas desde China, pero hasta el siglo XV entre los europeos no tuvo mucho éxito este sistema de hacer libros.
El paso más importante fue inventar una composición de caracteres móviles que había hecho el neerlandés L. Coster en 1423. Esta técnica fue mejorada por el alemán J. Gutenberg e inventó la tipografía. La prensa de Gutenberg utilizaba tipos de metal derretido y estos se podían reutilizar una y otra vez, y no como los tipos de madera que se utilizaron hasta entonces.

Gracias a esta renovación, los libros impresos tenían mejor calidad y empezaron a imprimir las hojas por los dos lados. Desde entonces, en toda Europa se multiplicaron los impresores y los adelantos mecánicos se desarrollaron.
Al inventar la maquina de derretir los tipos, el modo de lograr los caracteres era más fácil y esto permitió el diseño de muchos tipos de letras. En esta época se crearon entre otros el tipo de letra gótico y romano. Por ejemplo, Aldo Manuzio inventó el formato de las hojas de tipo de letra cursiva y 8ª en 1500.
Biblia de Gutenberg
A los libros que se hicieron desde que se inventó la imprenta hasta el año 1500 se les llaman incunables. Entre estos trabajos tipográficos la obra maestra más memorable es la Biblia de Gutenberg.
Hasta el siglo XIX, la producción de los libros era trabajo de artesano: el organizador de los textos elegía de uno en uno los tipos y creaba los textos alineándolos, luego el impresor imprimía las hojas apretando con las manos contra el tipo que estaba mojado con tinta.
Linotipia de Mergenthaler
En el siglo XIX, a medida que la imprenta iba mecanizando, Koening inventó la maquina cilíndrica (1810), Mergenthaler inventó linotipia (1884) y Lanston inventó monotopia (1887), la calidad iba mejorando y la producción aumentando.
En el País vasco la imprenta fue muy tempranera. En 1492, A. G. Brokair abrió la primera en Pamplona y en el mismo año publicó el primer libro escrito sobre la medicina por J.F. Tornamira. En lo que respeta a la impresión vasca, aunque antes ya había algunos pasajes publicados en euskera en libros de latín o romance, el primer libro fue Linguae Vasconum Primitiae de Bernart Etxepare (Bordele, 1545).