Incunable (latín, incunabula, cuna, origen). Designa a los primeros libros impresos desde la invención de la imprenta de Gutenberg, en 1455, hasta finales del siglo XV. Los libros impresos en el siglo XVI se consideran incunables americanos, ya que este fue el primer siglo en el que América conoció la imprenta.
El primer libro impreso por Gutenberg en Maguncia fue la Biblia (1456), que siguiendo el modelo de los manuscritos de la época, fue impresa con letra gótica en hojas escritas en dos columnas.

El segundo país que dispuso de talleres de impresión fue Italia, productora del mayor volumen de incunables de Europa. Los italianos revolucionaron la presentación del libro, al que aportaron belleza y nuevos tipos de letras.
La imprenta en España fue desarrollada por emperadores empresarios alemanes que se instalaron en ciudades españolas como Segovia, Barcelona, Burgos, Salamanca, Sevilla, Valencia o Zaragoza. De los primeros libros impresos en España podemos mencionar algunas como:
• Las Siete Partidas de Alfonso X (Sevilla, 1491)
• La Gramática de Nebrija (Salamanca, 1492)
Los incunables representan un valor extraordinario, ya que fueron fuente de pensamiento y conocimiento; y también son nuestra historia, el fruto de un cambio que originó una auténtica revolución cultural.
Las características más generales de los incunables son las siguientes, pero es muy difícil encontrar alguna que cumpla todas estas:
- Carecen de portada.
- Falta de letras capitales.
- Falta de división del texto (capítulos).
- Sin pie de imprenta.
- Están foliados pero no paginados.
- Impresos en gran formato.
- Falta de signos de puntuación.
- Empleo exagerado de las abreviaturas a la manera de los códices.
- Imperfección de los caracteres en algunos casos.
- Márgenes muy amplios.
- Papel grueso y defectuoso.

